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junio 2003
por Nanobah Becker (Navajo), practicante, NMAI
NB: ¿Cómo te involucraste con The
Business of Fancydancing?
EA:
Había trabajado con Sherman Alexie en su película
Smoke Signals
y quedamos contentos. Me llama su "Injun-ue," soy su
presencia en cámara cuando planea sus películas.
Empezamos a trabajar con tres ideas, unas pocas adaptaciones
de guiones. Una de ellas era la adaptación de Indian
Killer, la otra era Reservation Blues y la otra era
The Business of Fancydancing.
Y esta fue la primera en arrancar. Así que Sherman me llamó
y dijo "quiero empezar en un par de semanas." Y yo le
dije "bueno, creo poder hacerlo." Desde entonces hemos
recorrido el circuito de festivales, presentando la película
al público.
NB: ¿Cómo fue trabajar con él, los
productores y los otros actores?
EA: Es una aproximación muy diferente. Sherman
sabe que estamos inventando nuestro proceso. Los indigenas americanos
no han hecho muchas películas para presentar sus historias
en primera persona. Particularmente largometrajes de ficción.
Entonces experimentamos mucho. Recibíamos el guión.
A veces rodábamos nueve o diez páginas diarias.
Nos daba unos monólogos larguísimos para hacer,
algunos de cinco páginas, y nos decía "vamos,
hazlo ". Como actor lo máximo que tienes que hacer
son dos páginas. Y lo normal es que tus monólogos
sean un tercio de página. Así que hacer eso tan
largo fue muy extraño. Pero él quería intentarlo.
Quería tener en cuenta los aportes de los actores.
Es gracioso porque Sherman es tan buen escritor que te sientes
como si estuvieras improvisando con Shakespeare. Es tan buen escritor
que no quieres cambiar nada, pero ahí estaba él
diciendo "No importa, cámbialo, cámbialo todo
si quieres". Es un proceso muy libre.
NB: ¿Y los productores?
EA: Larry Estes y Scott Rosenfelt fueron los productores
de la película. Fueron dos de los productores de Smoke
Signals y ambos vienen de hacer cosas bastante comerciales,
muy Hollywood. Pero, al igual que nosotros, sienten mucho cariño
por el cine independiente. No queríamos hacer una película
de consumo masivo, dirigida al mercado más básico,
a los chicos de sexto grado. Queremos hacer películas que
sean un reto, que sean interesantes para gente como nosotros,
gente educada, para un público especial como los indígenas,
intelectuales, homosexuales y lesbianas, como la gente representada
por los personajes. No queríamos hacer una comedia romántica
sosa, con la gente que uno siempre ve en las películas.
NB: En el guión publicado dices que querías
que la historia de Seymour fuera contada de forma justa, que sea
un ejemplo para cualquiera de nosotros los indígenas que
dejamos la reserva para explorar el mundo. ¿Qué
quieres decir con eso?
EA: Cuando Sherman me dio el guión por primera
vez lo que más me impresionó de mi personaje fue
que se trataba de un indio muy exitoso. Y siempre he tenido problemas
con el síndrome de "la gran esperanza roja,"
que consiste en que a cualquier persona de una minoría
que muestre promesa, algo de talento y de ambición, le
dicen "debes salvar tu raza y arreglar todos los
problemas de los que sufre tu gente." Y creo que muchos de
nosotros caemos en esa trampa y que no hemos visto esa historia
reflejada, así que no quería que eso sucediera con
el personaje. Quería presentarlo de la manera más
genuina posible porque creo que hay muchos de nosotros que hemos
dejado la reserva.
NB: ¿Crees que lo lograste?
EA: Creo que mi personaje fue algo exitoso. Quise presentarlo,
a propósito, como alguien oscuro porque no creo que todo
el mundo deba dejar la reserva para convertirse en un profesional
y un soldado en el ejército del hombre blanco. No creo
eso.
No quería que mi personaje fuera el héroe típico
de una película de Hollywood. Quería que la gente
pensara que se trataba de un héroe arquetípico para
dares cuenta luego de que no era tan agradable. Tal vez era demasiado
ambicioso. Tal vez haya vendido su alma, o parte de su alma, para
lograr lo que ha logrado. Tal vez el hecho de haber tenido éxito
o de haberse convertido en una celebridad no lo hace una buena
persona. Y, claro, esa es la verdad ¿cierto? Quiero decir,
alguna de la gente más detestable que conozco no carece
de habilidades, son los que han tomado decisiones equivocadas
para herir a otra gente.
NB: ¿Crees que su decisión de dejar la reserva
le molesta?
EA: Lo que quise hacer con mi personaje, con Seymour,
fue quitarle todo remordimiento. No quería que se tuviera
lástima. Aunque sí quería mostrarlo como
digno de lástima. Alguien que puedes ver y pensar "no
estoy seguro de querer ser como él." Así que
puse toda la angustia que tengo como ser humano en el personaje.
En esa época estudiaba medicina, me faltaba un año
para terminar. Fue muy duro y extenuante. Y sentí que había
perdido parte de mi humanidad que había sido remplazada
por fría eficiencia. Y, sí, me sentía bastante
infeliz. Quería que eso se viera en el personaje. No me
interesaba presentar algo falso.
Estoy tratando de recordar quien lo dijo pero "El 'Camino
Rojo' es suficientemente duro como para tener a alguien diciéndote
que las cosas no pueden ser así." Así que tuve
que ser muy honesto y decir que si trabajas así de duro,
si eres así de exitoso, tienes que ser bastante frío
y duro y mantenerte muy concentrado. Ese es el lado que traté
de presentar.
NB: Quería preguntarte algo más sobre tu
trabajo en The Business
of Fancydancing. Escribiste que "la actuación
es una labor sagrada," ¿puedes explicar eso?
EA: Claro. Actuar debe ser una extensión de las
bellas artes. Debe ser una labor literaria, como el inglés.
No debería ser cultura pop. No debería ser excitante.
Por ejemplo, ciertamente hay muchos actores que ganan mucho dinero
al flirtear con la cámara. Ganan muchísimo dinero.
No estoy acá para vender sueños, ni para flirtear
o excitar. Estoy acá para dar lecciones importantes y para
traer a colación ideas importantes que podrían cambiar
tu vida. En realidad quiero presentar ideas existencialistas,
filosóficas, y no, ya sabes, desde la entrepierna. Pero
eso es todo. Quiero decir, es un trabajo pero no es el mío.
Creo que esn forma más pura, un actor saca a colación
dramas o cuentos o historias para que otra gente las vea y aprendan
de ellas. Gracias a Dios el drama estadounidense moderno sale
a la luz para que la gente pueda aprender de él. Aprender
acerca del levantamiento racial y la esclavitud. Del feminismo
y los abortos, sobre la identidad y las luchas de los homosexuales
y lesbianas, sobre los derechos de los niños. Esos son
temas importantes. Un actor tiene que involucrarse con esos temas.
Es ahí cuando se vuelve sagrado.
Claro que también puede no serlo [risas]. Puede ser estúpido
y no me importa. Soy el primero en ser un idiota si es lo que
se necesita. Pero deben haber momentos en tu vida cuando intentas
hacer lo mejor y confrontar ciertos temas. Quiero que la gente
diga "hizo cosas buenas, habló de temas importantes."
NB: ¿Lo que haces es entretener?
EA: Es una buena pregunta. ¿Lo es? Supuestamente
lo es, ¿cierto? Tengo que recordarlo. Creo que una de las
cosas que traté de hacer en Smoke
Signals fue pasarla bien. Cuando pasas un buen rato, el
público también lo hace. No traté de hacer
eso en The Business
of Fancydancing, así que tal vez haya sido demasiado
serio. Y en la vida real casi tengo 40 años, mi trabajo
como médico es muy difícil, cuidar a la gente que
está al borde entre la vida y la muerte. Así que
puedo ser demasiado serio a veces.
Por ejemplo la presidente de mi club de admiradores está
aca y le encanta escribir qué clase de pantalones uso y
en qué auto llego y como me veo. ¿Me veía
bien o mal? La gente responde a esa clase de cosas y debo recordar
siempre que a la gente le gusta divertirse y que se entretienen
con esa clase de cosas, aunque para mí no es muy importante.
Así que sí, creo que la respuesta es que sí
hago entretenimiento.
NB: Sé que eres un bailarín tradicional
y en competencias. ¿Puedes hablar de las danzas que haces
en la películas?
EA: Apesté en los bailes de esta película.
Fue muy cómico. Nos reímos mucho. Parte del asunto
fue que en The Business
of Fancydancing Sherman me puso a hacer un chal de
mujer (baile). Interpreto a un homosexual con dos facetas.
Así que se divirtió mucho y pensamos que era chistoso.
Es chistoso para los indios ver a un hombre indio haciendo un
baile de mujeres. Pero luego me ves haciendo una danza de guerra,
un fancydance.
Participé en competencias y trabajé mucho como
bailarín moderno y tradicional, pero ha pasado mucho timpo
desde la última vez que lo hice. He estado en la escuela
por muchos años, entonces cuando veo la película
me rio, pues en parte es ridículo, una danza de mujeres.
Pero por otro lado estoy esforzándome mucho para hacer
el fancydance de los hombres. Pero funciona y tuvo su razón
de ser. De haber sido un gran bailarín en la película,
eso diría algo de mi personaje. Pero si soy el que está
algo oxidado, eso dice otras cosas sobre mi personaje. Y creo
que mi personaje estaría algo oxidado con estos bailes
tradicionales.
NB: ¿Cómo ha recibido tu comunidad la película?
Y ¿cuál es la diferencia en la recepción
de la película entre indígenas y no indígenas?
EA: Mi comunidad no es objetiva. Podría hacer una
película terrible y ellos estarían contentos. (risas).
Pero mi madre, me parece que su reacción fue decidora.
Le gustó mucho la película y su complejidad. Una
escena, que a mi parecer condensa la película, la tocó
mucho. Es cuando Mouse y Aristotle golpean a un forastero blanco.
Ella dijo "eso fue tan salvaje y
cruel. ¿Qué necesidad había? No proyecta
una buena imagen de nosotros." Y me pareció bien,
porque ha llegado la hora en nuestra cultura de hacer algo de
comentario social. Los indios no son perfectos, cometen errores,
y ciertamente esa clase de ira ciega, el racismo, la rabia, la
violencia, no son aceptables. Es entendible pero no aceptable.
Me pareció muy valiente, mostrarlo de esa forma, que Sherman
tomara ese momento brutal donde sus personajes se están
comportando como idiotas y mostrárselo al público.
Me alegra que genere comentarios.
Creo que en general a la gente le cuesta trabajo ver esta película.
Los personajes hacen cosas complejas que no cuadran del todo con
la imagen que tenemos de nosotros mismos como indios. Y eso me
parece muy bien.
Sobre las reacciones de no nativos, primero creo que están
sorprendidos de ver indígenas porque no están acotumbrados
a verlos en esta época. Creo que no están acostumbrados
a verlos como seres humanos complejos y sofisticados. Se sienten
desconcertados al verlos en un formato que no les es familiar.
La historia no está contada con un formato de Hollywood.
No se resuelve.
Los personajes vuelven a sus esquinas y así termina. Creo
que es un reto para un público no nativo, pero un reto
importante. Y creo que todos salen respetando más las culturas
indígenas modernas y las complejidades de su propia sociedad
urbana, multicultural y pluralista.
NB: ¿Cuando piensas en tu trabajo en el cine, tienes
en cuenta a tu comunidad?
EA: Ya lo creo. Como te dije, ir por el "Camino
Rojo" es suficientemente duro como para tener a alguien
susurrándote en el oído cosas que no pueden realizarce.
Así es como vivo. Sería terrible para mí
vender sueños ridículos a los indígenas.
No quiero ser acusado de eso. Buena parte de la maquinaria de
Hollywood se dedica a venderte sueños imposibles. Nociones
ridículas o anticuadas. Y yo no quiero tener nada que ver
con eso. Los indígenas merecen la verdad,
y eso es lo que busco. Ese es mi trabajo.
Me gusta pensar que mi labor es la de un intelectual que hace
comentarios sociales sobre el estado del pueblo y la cultura indígena
en el presente. Puede ser efímero y no tener tanto impacto
como mi trabajo como médico, pero igual lo tomo con seriedad.
También tengo, claro, una gran humildad al respecto. Es
sólo mi opinión y soy solo una persona. Probablemente
sus propias abuelas tengan más influencia en sus vidas
que los cien minutos que tengo con ellos en mis películas.
NB: ¿En qué difieren tus objetivos como
doctor y como actor?
EA: En realidad son bastante similares y me tomó
mucho tiempo descubrir porqué tengo estos dos amores. Era
como tener dos amantes -¿cuál es más importante?
Y gracias a Dios nadie me obligó escoger una o la otra,
porque verdaderamente necesito las dos. Toda mi vida es una dicotomía.
Soy de dos mundos. Vivo en dos mundos. Tengo dos trabajos diferentes
y eso está bien. Hay fortaleza y equilibrio en mi pluralidad,
eso me gusta.
Pero lo que tienen en común es que estoy haciendo lo mejor
que puedo para los indígenas. De verdad amo a mi gente
y de dónde vengo. Estoy muy orgulloso de ellos y de veras
los respaldo porque se merecen, sin duda, vidas mejores de las
que han recibido. No hay duda de que la generación de nuestros
padres tuvo vidas muy difíciles. Dolorosas, pobres, llenas
de racismo.
Resisitieron cosas que yo no estoy seguro de poder soportar. Así
que ahora, como una persona joven, siento que es mi deber tratar
de mejorar sus vidas. Y ciertamente, como doctor, tengo habilidades
físicas que ayudan a mejorar su calidad de vida. Y como
actor estoy tratando de contarles historias que sean importantes
para ellos y les den algo de felicidad. Eso es lo que tienen en
común. Ciertamente no me hice doctor o actor para beneficio
propio, lo hice para elevar a otros indígenas. Tengo bastante
suerte de hacer lo que hago y de haber recibido la educación
que recibí.
NB: Fuiste el primer presidente de la sociedad Sanando
Nuestro Espíritu, dedicada a combator el Sida. ¿Puedes
contarnos un poco sobre eso?
EA: Siempre me ha interesado la salud de los indígenas.
Incluso cuando era un joven actor. Y cuando comencé a actuar,
hace 20 años, solía hacer mucho teatro educativo.
Mi padre quedó huérfano por la tuberculosis. Su
madre tenía 13 años cuando él nació
y luego murió de tuberculosis. La madre de mi padre murió
cuando era una niña, así que cuando yo estaba creciendo
podía sentir el peso de las enfermedades en los indígenas.
Antes de ser actor profesional estudiaba bioquímica. Siempre
me interesó la medicina, incluso cuando era actor. Las
enfermedades contagiosas me interesaban particularmente, así
que trabajar con VIH me pareció un buen tema. Además
de ser un actor y hacer teatro y campañas educativas sobre
la prevención del VIH, participé de varios directorios
y traté de hacer que fueran útiles para los indígenas.
Y, por supuesto, es algo que hago aún más ahora
que soy doctor. Es mucho
más directo. Y ahora no soy un paraprofesional, soy un
profesional y, espero, eso me permite lograr más cambios.
Entonces mi interés por la salud se mantiene [risas].
Por ejemplo, estoy en el comité aborígen de "Salud
de Seno" de Canadá, promuevo la salud de seno,
que es algo muy importante, pero si alguien me hubiera dicho hace
10 años que eso era lo que estaría haciendo, le
habría dicho que no lo creo, suena demasiado tonto.
NB: ¿Cómo cambió tu vida y la forma
como te perciben en tu tribu el éxito de Smoke
Signals?
EA:
Tuve un momento muy especial hace poco. Estaba en el equipo
de resucitación neonatal en mi hospital y me llamaron al
final de un parto largo. La madre había estado pujando
tanto tiempo que había un riesgo para el bebé y
me llamaron para resucitar, un segundo doctor para resucitar al
bebé en caso de que se necesitara.
El obstetra había dejado la habitación, la mujer
pujaba y yo llegué. Me encanta trabajar con indígenas,
pero casi nunca los veo en el hospital. Por lo general veo a pacientes
no indígenas. Pero al entrar me encontré con esta
indígena en medio del parto. Los ojos cerrados, con el
lenguaje de un marinero. Y su esposo corre hacia ella, "!el
bebé viene, el bebé viene! " y miré
y pude ver algo de la cabeza del bebé. Era su primer hijo
y yo sabía que todavía no iba a salir, pero el padre
estaba tenso y perdiendo la calma. Así que me paré
allí y, de haber necesidad, podría alargar la mano
y atrapar el bebé.
Pero esta indígena me conto luego que lo que dijo fue
"abrí mis ojos y era como un sueño, ahí
estaba Thomas Construye-Fuego parado entre mis piernas" [risas].
Para ella Thomas Construye-Fuego en Smoke
Signals era algo real, y de repente ahí estaba
yo. Esta persona imaginaría se había convertido
en alguien de verdad que le estaba ayudando.
Así pienso en los indígenas de mi área ahora.
Saben de mí y de vez en cuando me ven y dicen "Eres
ese tipo. Y vimos esa película. Y esa película fue
muy importante para nosotros." Y yo creo, sabes, gracias,
me alegra mucho. Cuando la estaba haciendo no tenía ni
idea que alguien la iba a ver y me alegra que sea importante para
tí. Me sentí con suerte de haber hecho parte de
ella. A veces me recuerdan y otras veces no y eso está
bien.
Sin duda me siento orgulloso de esa película y de lo que
hice. Espero que esa no sea la película más importante
que haga [risa]. Espero que llegue el momento de hacer otra película
que la gente considere igual de buena.
NB: He trabajado con juventudes indígenas y todos
los niños que conozco han visto la película, tienen
una copia y probablemente se la saben de memoria. ¿Cómo
se siente ser parte de semejante fenómeno cultural?
EA: Me sorprende la cantidad de chicos indígenas
que se me acercan y que se saben la película de esa forma.
Jamás lo habría imaginado. Por ejemplo, cuando salió
la película un montón de chicas empezaron a coquetear
conmigo. Y ¿quién se habría imaginado que
interpretar a un desadaptado me iba a convertir en un imán
para las chicas [risas]? Jamás lo habría pensado.
Jamás habría pensado que era un personaje significativo
que la gente iba a considerar atractivo. Ni de riesgos.
De hecho me dolió un poco interpretar a un indígena
con acento que no era educado y un poco soñador y hablador.
Quería ser sexy y atractivo. De haber podido elegir habría
preferido serVictor y no Thomas.
No sé porqué resultó tan atractivo para
la gente. En parte creo que fue mi intento por capturar una especie
de indígena de los viejos tiempos que ya no se ve. Quería
capturar la esencia del anciano o la abuela más querida
que hayas visto.
Sabía que Smoke
Signals iba a ser una de las primeras veces en la que
los indígenas podían ver personajes desde su propio
punto de vista, escritos y actuados por indígenas. Y sabía
que en cien años la gente iba a ver este papel y decir
"Sabes, esa fue una de las primeras veces que lo vimos."
Y sabía que en cien años los indígenas van
a verse y a sonar diferente, que mi abuela se parece mucho a Thomas.
Y mi sobrina, cuando cuenta historias, ya no suena como mi abuela.
Ella suena asi, dice [con acento de California]: "Kay, había
una vez, o sea, este lobo." Así suena, no tiene acento.
Es indígena de una forma muy diferente a los indígenas
mucho mayores.
Eso es lo que quería capturar. Tal vez sea eso a lo que
la gente responde en Thomas; este sentido de un viejo mundo, un
sentido de generosidad. De veras rezaba en las mañanas
cuando interpretaba a Thomas, para que fuera lo más bueno
y amable posible. Para poder mostrar cuánto amaba a la
otra gente. Cuando ves una anciana haciendo eso en la reserva
es un verdadero privilegio. Aprendes mucho cuando ves eso.
Tal vez eso era. No lo sé. Tal vez eran sus dientes tan
grandes, la gente pensó que era muy gracioso.
NB: ¿Puedes contarnos de tus proyectos futuros
como actor, director o escritor?
EA: Claro, de hecho voy a hacer una par de películas
este año. Una de ellas es algo chiquita, con uno de los
productores de Smoke
Signals, Scott Rosenfelt. Un papel pequeño. Y luego,
quién lo hubiera imaginado, voy a hacer un musical con
un elenco mitad estadounidense y mitad canadiense. En esa interpreto
a un escritor. Es sobre un vecindario, un poco como Rent, y en
ese vecindario yo soy el escritor. Un buen papel, sin duda. Con
Sherman Alexie estoy trabajando en Indian Killer, que esperamos
rodar en unos meses bajo mi dirección. Al mismo tiempo
él planea dirigir The Toughest Indian in the World
conmigo de protagonista. Y en el asiento trasero para el próximo
año está la secuela de Smoke
Signals, titulada Reservation Blues.
Hay mucho trabajo por hacer. Todavía soy un doctor residente
en el Hospital St. Pauls en el centro de Vancouver y terminar
eso requiere mucho trabajo. Y en cierto momento un documental
largometraje (Kla Ah Men)
que dirigí será procesado en British Columbia, Canadá,
y saldrá. E iré a promocionarlo.
Estoy haciendo lo que quiero, que es hacer películas y
ser doctor. No puedo quejarme. Y ¿sabes qué? La
gente no te escucha cuando dices "Oh, ando tan ocupado...
haciendo películas, trabajando en el hospital." Te
dicen, "ay, cállate, tienes suerte de hacer lo que
haces." Así que trato de no quejarme. Pero debo decir
que vivo ocupado. Muchas veces me dan ganas de bajar un poco la
velocidad. Pero todo se ve bien. Sabes, como siempre, es un buen
momento para ser
un indígena.


Para más información

Créditos
Fotográficos: Evan Adams en Smoke
Signals - fotografía de Jill Sabella para Miramax Pictures;
foto fija de The Business of Fancydancing; Smoke Signals
- fotografía deJill Sabella para Miramax Pictures.
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